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20 June 2011 @ 10:53 pm
Breve Vuelta a la Infancia, Cap 1  
Bueeeno, ya que estamos aprovecho para presentarme :) Hakumi_Shi, en realidad Hakumi Shigatsu, y pueden llamarme Kumi si quieren. Amo el 10069100, y si, creo que Mukuro puede ser seme :D Un gusto conocerlas...


Titulo: Breve Vuelta a la Infancia
Titulo del Capitulo: 1º capitulo, "Entrada al Infierno"
Autora: Hakumi Shigatsu (aka Hakumi_Shi)
Rating: K+ (pero subirá, créanme...)
Avisos: Yaoi, roles seme-uke invertidos (si, sépanlo, es un 10069100 muajaja), OoC, Tsuna extraño, Mukuro quejándose de casi todo, estupideces a mas no poder, un gato, Chibi!Byakuran
Parejas: 10069100
Personajes: Rokudo Mukuro, Byakuran (Byaku-nii =3), aparece Tsuna a molestar a Mukuro, menciones de Gokudera, Yamamoto, Lambo, I-Pin, Nana, Ryohei, Dino, Hibari, Chrome, no directamente pero Chikusa y Ken también aparecen xD . Como agregados: Muku-cat y yo :3.
Extras: Publicado tambien en Fanfiction.net bajo el nombre de Hakumi Shigatsu. Dedicado (al menos acá, en LJ) en primer lugar a Pilikita, por ayudarme con mis dudas y porque hoy es su cumpleaños. Siéntanse libres de dedicárselo a ustedes mismas, va para todas ustedes, la comu en español del 10069100 :D (aunque el pobre Mukuro sea bastante devaluado como seme de Byakuran).
 
 
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Breve Vuelta a la Infancia
by Hakumi Shigatsu

Primer Capitulo
'Entrada al Infierno'

- Quieto. Basta... ¡Basta, no toques e- ¡Auch! ¡No tires de mi cabello! Maldita sea, me pregunto si he sido tan malo en esta vida... ¡Carajo! ¡Te dije que sueltes mi cabello!... Eso... si, vete, no te quiero aquí, yo no te traj- ¡No metas los dedos ahí!

Nunca me había imaginado, ni siquiera por un segundo, que me encontraría persiguiendo a un mocoso por una casa entera. Se las trae conmigo, estoy seguro de eso.

Ahora, alguien por favor díganme antes de que me arranque el cabello en un ataque, ¿Quién, además de mi, estaría tan loco como para aceptar esta tortura? ¡Tuve opciones, claro que las tuve! ¿Pero por qué, por qué acepte?

Solo se algo, y lo tengo asegurado desde el primer momento en que me di cuenta de lo que realmente significaba ser la niñera de este idiota...

... jamás, JAMAS, volveré a hacerle un favor a Sawada Tsunayoshi.

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- Por favor, por favor, ¡por favor! - gritaba el castaño - ¡Te lo ruego! Yo no puedo cuidarlo mas, por favor...

- Creí que habías dicho lo estaban cuidando la hermana de Sasagawa y su amiga.

- Si... estaban. Desde que se enteraron de quien es... pues bueno, se negaron rotundamente.

- Oh, no veo por qué negarse a cuidar a tan adorable criatura - dije con sarcasmo.

- E-ese es el problema - dijo Sawada mirando al engendro en sus brazos - . Dijeron "Es demasiado adorable y tierno, no queremos encariñarnos con el", y se complotaron para no cuidarlo.

- ... ¿y tus guardianes?

- Onii-san no puede cuidarse ni a si mismo, y Gokudera no es bueno con los niños...

- ¿Qué hay de Yamamoto Takeshi? - comenzaba a ponerme nervioso, a este paso terminaría aceptando de manera forzosa.

- Lo intente... se negó también.

- ¿Ni siquiera tu madre? Por lo menos dime que ella no se negó...

Bien, lo acepto, caí bajo en ese momento.

- No, ella no, pero I-Pin no lo quiere cerca y Lambo le tiene miedo...

- Carajo - murmure por lo bajo. Por un momento pensé en Hibari Kyoya, y la imagen del moreno cuidando al niño con un delantal rosa puesto me hizo reír.

Luego me di cuenta de que debía estar muy enfermo para pensar en el de esa manera. Y al pensar en ese tipo, pensé en el rubio que siempre aparecía cerca suyo.

- ... ¿tu amigo rubio? El Cavallone...

- ¿Dino-san? El esta entrenando con Hibari-san...

- ¿Y eso... lo quita de la lista de opciones verdad? - dije con temor de escuchar la respuesta.

- Bueno, no creo que a Hibari-san le haga mucha gracia... - se quedo a la mitad de su frase al bajar la mirada para encontrarla con los grandes ojos lilas que lo miraban desde abajo.

- ¡Diablos, podrías haberle pedido esto a Chrome!

- L-lo intente...

- ¿Y bien?

- ... los dos chicos que estaban con ella contestaron que no. Luego me echaron a patadas.

Suspire, pasándome la mano izquierda por el cabello.

- Está bien - Sawada sonrió inocentemente.

Alguien debió matarme en ese mismo momento por haber aceptado. Debe ser el karma.

00

Así que aquí estoy, encerrado con el niño albino de cinco años que parece haber consumido una dosis de azúcar de cantidades industriales, porque lo único que hace es correr y reír. Eso y colgarse de mí y jalarme el cabello.

Lo dejo que corretee por la casa, pero no puedo descuidarme porque...

00

- Ah, Mukuro, una cosa mas... - me dijo Tsunayoshi antes de irse - no debe pasarle nada, ¿entiendes?

Un escalofrío me recorrió la espalda al ver la cara que traía. Por un momento casi pude ver un brillito maligno en sus ojos...

El cielo se puso oscuro y cayeron rayos de repente. Por dentro, una pequeña vocecita en mi interior me dijo "Creo que acabas de caer en un truco, idiota"

Y yo... bueno, yo solo asentí y cerré la puerta, escuchando una risa maniática alejándose.

00

...porque estoy a cargo de el. Si, es por eso, lo aseguro. Y serie un problema si le pasara algo estando a mi cuidado.

No, no es que me importe lo que me dijo Sawada. Nop, para nada...

Antes de poder seguir con mí monologo interno, escucho un ruido de vidrio roto. Antes de pararme, escucho uno mas, al pararme se oye otro. Antes de llegar a la cocina -de donde viene el ruido- vuelvo a escucharlo cinco veces. Antes de poder preguntarme siquiera que demonios esta haciendo el pequeño engendro, llego a la cocina. Y antes de poder poner un pie dentro de esta, el niño se me arroja encima.

- ¡Muku-san, Muku-san! - bueno, el niño tomo por costumbre llamarme así, ¿Qué puedo hacer? - ¡Ha-hay algo raro en la ventana! - me grita en el oído, prendido de mi cuello con una fuerza que no debería tener.

Cuando miro hacia la ventana solo veo una patética mariposa posada en el vidrio, de vez en cuando moviendo sus grandes y grises alas.

-... es solo una mariposa niño - le contesto, tirando de el para despegarlo de mi y poniéndolo en el piso. Instantáneamente el infante de cinco años se prende de mi pantalón, y yo suspiro exasperado.

Camino -con bastante dificultad, pues el pequeño albino insiste en que yo arrastre su peso con mi pierna derecha - entre los restos de platos y vasos rotos y desperdigados por el piso, que aun no me explico como diablos fue que rompió, y me acerco a la ventana. Tomo al insecto delicadamente de las alas y abro la ventana, dejando que se valla. El niño me mira con los ojos enormes y brillantes.

- No me digas que le tienes miedo a esas cosas - le dije con sorna. Hey, no puedo evitar burlarme de el.

Pero el no me contesta porque ya volvió a sus andadas, dejándome hablando solo como un idiota entre el desastre de vidrios rotos.

- ¿Cuándo diablos crecerás? - hablo para mi mismo con furia, recordando lo que me dijo el Vongola antes de irse...
 
00
 
- Bueno, fue un accidente, y parece que va creciendo de a poco...

- ¿Cuándo se supone que podré librarme de el, entonces? - ni siquiera lo tenia conmigo y ya detestaba su presencia.

- Como en una semana...

- Dime, Sawada, ¿He sido tan mala persona en mi vida? ¿Tanto he hecho para merecer esto? - el abrió la boca para hablar, pero yo lo corte - Bueno, bueno, ya se... mate algunas personas, hice bastantes estragos, te jodi un poco la vida... mate mas personas... ¿pero realmente me merezco tener que cuidar al mocoso?

- Será un buen entrenamiento... para tu paciencia - me dijo con una sonrisa poco amable, yo diría que mas bien se estaba burlando de mi... - Ocúpate de el una semana.
 
00

- Dios, Buda, Ala... o Chuck Norris, quien sea, máteme.

El solo hecho de pensar que tendría que aguantar esto una semana entera, cuando no había pasado mas de una hora, hacia que quisiera volver a Vindice.

- No soy una maldita niñera - dije, pateando algunos trozos de vidrio - ¡Tengo solo 18 años!

Antes de salir de la cocina -la cual aun no limpie, y no pienso hacerlo- escucho el golpeteo de pasos sobre mi cabeza. Suspiro, esta será una larga semana...
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-10069100-

Primer día, 9.15 a.m.

Me despierto incómodamente acorralado contra la pared.

Tuve que dormir con el crío, porque la única cama que hay es para una sola persona. El maldito mocoso se movió durante toda la noche y no me dejo dormir; para cuando se quedo quieto, ya eran las 6.37 a.m.

Lo detesto.

Me incorporo en la cama con algo de dificultad, lentamente, en parte porque mi espalda decidió torturarme hoy, y en parte porque creo que si el albino no se despierta, quizá tenga tiempo de tranquilidad.

La luz que entra por la ventana me parece muy brillante, por lo que cierro los ojos mientras paso una mano por mi cuello.

Me desperezo ligeramente antes de salir de la cama. El niño todavía no ha crecido, pero espero que lo haga pronto. Mientras más rápido vuelva a su edad normal, mas rápido me desharé de el. Antes de irme de la habitación, volteo a verlo y me parece que es casi tierno mientras duerme. Claro, porque no anda correteando por ahí, ni tirando de mi cabello, ni rompiendo cosas.

Salgo de la habitación y bajo las escaleras. En el camino me cruzo con un espejo, y puedo apreciar las hermosas ojeras cortesía del mocoso que debo cuidar.

Sin prestarles mucha más atención, voy hasta la cocina y preparo algo de desayunar...
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10.45 a.m.

- ¡Muku-san! - una cabeza blanca y despeinada se asoma por la puerta, antes de que el niño se lance -otra vez- sobre mí.

Genial, eso implica dejar de hacer lo que estaba haciendo - que realmente no era mucho, sinceramente - para satisfacer al crío.

Para mi felicidad, el niño de cinco años desaparece en una nube de humo rosada -no pregunten, yo no elegí el color - y en su lugar tengo uno igual pero algo mas grande. Bien, es un avance...

- ¿Qué quieres ahora?

El pequeño me sonríe de lado y se ríe.

- ¡Vamos a jugar!

Oh no...
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14.15 p.m.

- ¿Cuándo vas a cansarte? - le grito al crío, corriendo tras el.

- ¡Vamos Muku-san! - sigue corriendo delante mío. No comprendo como no lo alcance aun.

Siete años. Tiene siete jodidos años. Y debo aguantar hasta los 20.

Doy la vuelta en la esquina de la casa - me tiene "jugando" con el en el jardín desde hace mas de dos horas - y no lo encuentro en ningún lado. Hasta que escucho una risita, y lo veo parado sobre la rama de un árbol.

- ¡Tsk, eso es trampa! - me quejo ante el pequeño, y el se ríe. Aquí yo parezco el menor.

Estoy por darme la vuelta e irme dentro de la casa, cuando la rama se rompe -probablemente por algo que se llama "fuerza de gravedad", y que el chico no conoce- y se cae con niño y todo.

Carajo, aquí vamos de nuevo.

Voy hacia el y lo miro desde arriba. Esta tirando en el piso y con la rama arriba.

- Idiota - le digo, y me pongo en cuclillas para sacarle la rama de encima.

Pero claro, tiene solo siete años, no puedo esperar más que...

- ¡Ahhh Muku-san! - lloriquea, abrazándose a mi ropa -para variar-

- Eres insufrible - murmuro, tirando de su camiseta para alejarlo.

- Me lastime, Muku-san... - me dice, mostrándome unos arañazos en su rodilla y codo, haciendo un puchero exagerado.

Lo tomo de la parte trasera de la camiseta y lo llevo hacia adentro, rogando internamente que algo me caiga encima y me mate.
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18.33 p.m.


Cansado de que el niño me de la lata, lo puse a jugar videojuegos hace una hora. Y me pregunto como no se me habrá ocurrido antes, porque lleva callado y tranquilo todo ese tiempo.

Con respecto a su rodilla y su codo...

- ¿No vas a curarme, Muku-san?

- Nop.

- ¿Pe-pero y si se me infecta...

- No me importa.

- ... y luego me duele...

- Arréglatelas.

- ... y tienen que amputarme la pierna...

- Pues que pena, serás cojo entonces.

- ... y después muero?

- Le harías un favor al mundo.

Se hizo un silencio extraño. Levante la vista de mi libro y mire al niño, que estaba sentado a mi lado en el sofá.

El me miraba con los ojos excesivamente grandes y brillantes, y llorosos.

- ¿M-Muku-san no me quiere?

Yo me encogí de hombros.

- Así es la vida a veces, niño.

Y entonces se puso a llorar. Lo ignore un rato, pero el siguió llorando. Y continúo.

Por veinte. jodidos. minutos.

- Esta bien, esta bien. Ven, voy a vendarte eso.

Traje banditas, algodón y alcohol, y me puse frente a el.

- ¡No, no, no! ¡Alcohol no! - se revolvió en el sofá, tratando de apartarse del algodón.

- ¿Y que esperas que haga entonces?

Pequeño silencio. Y no me gusto.

- ¡Besa!

...

- ¿Qué?

- Si, Muku-san, tienes que besarla así se pondrá mejor - me sonrió casi con inocencia.

- Jamás.

- Pero...

- Nunca. Me niego - Byakuran hizo un gesto de sollozo - ¡No, no! Basta, lo haré si con eso dejas de joderme.

Con cada minuto que pasaba, más me sentía la madre sustituta del crío. Y eso estaba mal, porque no, no me sentía un padre... me sentía una madre.

Reticentemente, acerque mis labios al raspón. Fue solo un beso y ya, el niño estaba feliz.

Uno se contenta con poco cuando es pequeño.

Debo admitir que si el niño esta feliz yo estoy tranquilo, porque eso significa que no debe molestarme para entretenerse.

Pero debi haber recordado algo antes... que cuando eres pequeño, te aburres con facilidad.

- ¡Muku-san! - ahí vamos de nuevo...
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20:50 p.m.


Ya casi sobrevivo un día. Se siente como si hubiera estado toda una semana sin dormir y corriendo una maratón...

Sospecho que si esto sigue así, no llegare vivo al final de la semana.

- Muku-san ¿Hiciste la cena? - me pregunta el albino.

- ¿Quién crees que soy? ¿Tu madre? - le espeto.

Aunque el crío tiene la razón. Después de tanto tiempo, uno no puede vivir solo de manipular gente. También debía comer, así que tenía dos opciones: aprender algo o morir de hambre.

Igualmente, es bastante patético verme cocinando para un niño. Yo mismo pagaría por verme haciéndolo.

Solo falta una hora, como máximo, para que el niño se duerma. Creo poder aguantarlo.

- Muku-san, tengo hambre... - se queja.

- Y yo tengo ganas de asesinarte, pero no todo se puede en la vida.

El Byakuran en miniatura me mira por un momento, parpadea dos veces, y me lanza su fatal veredicto.

- ¡Eres malo! ¡Muku-san es malo!

Yo me río por su reacción.

- Y tu eres molesto - le respondo, sonriendo. Hasta que me doy cuenta, y borro el gesto - Ahora cállate y come, si tengo suerte te ahogaras.

Pongo dos platos en la mesa, y me doy media vuelta para buscar lo demás. Escucho el ruido de la silla moviéndose y unos pasos apurados detrás de mí; cuando lo noto, el niño toma dos vasos y los lleva a la mesa.
 
Que ternura...
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1.00 a.m.

¿Ternura, dije? En que carajo estaría pensando.

De nuevo estoy durmiendo con el. No es tan malo porque aun es pequeño, por lo que cabemos bastante bien en la cama. Lo que sucede es que ahora, en lugar de moverse y aplastarme contra la pared, el mocoso eligió usarme de almohada. Tengo su cabeza apoyada sobre mí, y su cabello me hace cosquillas en la cara.

Y además de eso, me patea.

Parece que será otra larga noche.
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-10069100-

Día 2, 11.15 a.m.

Anoche me dormí casi sin darme cuenta. Cuando me desperté esta mañana, estaba abrazando al niño, y el estaba prendido de mi camiseta.

Casi me caigo de la cama cuando lo vi.

Además, cuando me levante, el se despertó y decidió salir de la cama también.

Así que aquí estamos, de compras.

- Hey, niño, deja de correr - lo regaño. A eso es a lo que me refiero cuando digo que me siento su madre.

- ¡Muku-san! ¡Cómprame malvaviscos!

- No pienso darte una fuente de azúcar para que te pongas hiperactivo.

No se en que pienso si espero que el crío se conforme con eso.

- ¡Waaaahhh! - y no, no se conforma con eso. El niño albino definitivamente no acepta un no por respuesta - ¡Eres malo, malo, malo! - me grita, aferrándose a su bolsa de dulces.

La gente me mira extraño. Al crío, a mí, luego al crío de nuevo, sospecho que también miran raro la bolsa de malvaviscos a punto de reventar.

- Ahhh... - suspiro resignado - Bien, solo una.

El sonrie satisfecho.

- ¿Dos?

- No, solo una.

- Si, si, ¡dos! - insiste.

- Una sola, te dije.

- ¿Tres?

- Bien, basta, llevas dos y ya.

El pequeño maldito si sabe como conseguir lo que quiere. Y eso es molesto, porque tiene solo siete años.

Seguimos caminando, yo algo adelante. Y entonces escucho un 'pof' o algo parecido, y cuando me doy vuelta tengo una nube de humo rosa en la cara.

- ¿Muku-san?

- Lo bueno de que crezcas en la mañana es que me sube el ánimo. Eso significa que cuando alcances los veinte puedo patearte fuera de mi casa.

El me lanzo una mirada de desaprobación, inflando las mejillas.

- ¿Qué edad tienes ahora?

Hace una cuenta rápida con los dedos antes de responder.

- Once - y sonríe feliz. Se supone que estaba ofendido...

- Bien, solo me faltan nueve años - suspiro y sigo caminando, el infante detrás mío con sus bolsas en mano.
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12.30 p.m.

- ¿Necesitas ayuda? - escucho desde la puerta de la cocina.

Byakuran me mira con curiosidad.

- ¿Sabes cocinar? - pregunto.

- Nop - ríe con los ojos cerrados.

Bueno, ya desde esa edad tenia esa macabra costumbre. Pero no se ve tan mal como cuando es mayor.

- ¿Entonces que haces aquí? - le espeto, siguiendo con mi trabajo.

- Quiero ayudar a Muku-san - dijo, parado al lado mío. Wow, ni siquiera escuche sus pasos.

Debo admitirlo, el crío me hizo sonreír.
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15.43 p.m.

- ¿Y entonces, para que querías ver esto? - pregunto con molestia, viendo un programa infantil con el niño sentado a mi lado - O mejor, ¿Por qué quieres que yo lo vea?

- Porque... por... no lo se - resuelve, aun mirando fijamente la pantalla.

- Esto no tiene sentido - cierro los ojos, apretando el puente de mi nariz con dos dedos, en señal de frustración.

Pasa como una hora en la seguimos viendo programas infantiles, y mis ganas de matar al infante siguen creciendo a cada minuto. Sobrevivo gracias a la capacidad de aislar las chillonas voces de los protagonistas y de pensar en mis propias cosas.

De repente me doy cuenta de que estoy acariciando algo suave entre mis dedos, y cuando miro hacia abajo veo al niño durmiendo con la cabeza cómodamente apoyada en mis piernas.

- ¿...?

Se ve tranquilo durmiendo, como antes, tan tranquilo que hasta a mi me da sueño.

Cierro los ojos para aliviar un poco la pesadez que siento en ellos, y sin quererlo me quedo dormido.
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20:45 p.m.


- ¿Muku-san? - escucho preguntar. Abro los ojos con cansancio y veo al chibi Byakuran frente a mí - Muku-san se quedo dormido.

Yo parpadeo un par de veces, aun medio dormido.

- Tu te dormiste primero, me diste sueño - le digo mientras me estiro.

El ríe.

- Vino un hombre con una caja y me la dio - me informa de repente.

- ¿Hm?

- Eso, que vino un señor y...

- Ya te oí, pero ¿Qué tenia la caja?

- ¿...pizza? - dice, algo dudoso.

- ... - me quedo sin decir nada un momento - ¿Y por que pizza?

Bueno, no es la pregunta más inteligente que he hecho en mi vida, pero es lo que me intriga de momento.

El niño no respondo, sino que va hasta la cocina y me trae la caja de pizza. Yo la tomo, y en la tapa veo que hay una nota...

"Kyoko-chan y Haru me pidieron que te enviara esto porque están preocupadas por el niño. Dijeron que no quieren que lo mates, ni por hambre ni por envenenamiento.

Atte., Tsuna"


Estoy seguro de que mi cara en este momento no tiene precio.
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22.02 p.m.

- Muku-san... Muku-saaaan... Mu-

-¿Qué quieres? - pregunto hastiado, sentado en el sofá de la sala y con mi libro entre las manos.

- Tengo hambre.

- Pues come - le digo sin mucha importancia, haciendo vanos intentos de seguir leyendo el libro que hace tres días no logro seguir.

- Pero no quiero comer solo.

- ¿Y que se supone que haga yo? - me estaba hartando de que me interrumpiera. Hacia dos días que no avanzaba la pagina.

- ¡Come conmigo!

- Déjame leer - es la quinta vez que leo la misma línea.

- Vamos, por favoooor - extiende la "o", sonándome aun mas molesto.

- ¿Vas a dejarme tranquilo si lo hago? - el asiente varias veces con rapidez - Esta bien.

Voy hasta la cocina, con el niño pisándome los talones, y pongo a recalentar la pizza.

- ¿Te gusta la pizza, Muku-san? - pregunta.

- No soy selectivo con la comida... - contesto sin darle mucha importancia.

El parece pensarlo un poco. Bastante. De hecho, piensa hasta que termina de recalentarse la cena.

- Entonces... - comienza, caminando conmigo hasta la mesa - ¿Comes berenjenas? ¿O brócoli?

- No se, no suelo comer eso.

- ¿Y ancas de rana?

- No las he probado, pero si tuviera que, supongo que lo haría...

- ¿Y grillos verdes al curry?

Silencio.

- ¿De donde sacas esas cosas?
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-10069100-

Día 3, 5.22 a.m.

Me despierto sobresaltado por un ruido. Se imaginaran lo que es, si...

Estoy envuelto en una nube rosada, muy molesta a la vista por cierto. A mi lado, aun dormido, esta el niño.

Genial, esto esta siendo bastante rápido.

Miro la hora algo dormido aun... ¡¿Las cinco y media? Definitivamente voy a seguir durmiendo.

Además, tener al crío abrazado a mí da calor.

Se siente bien.
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9.45 a.m.

Byakuran sigue durmiendo. Mientras más duerma, mejor.

Salgo de la habitación y voy hasta el baño, a darme una ducha.

Espero que el niño siga durmiendo por un buen rato, eso me dará tiempo para algo que he estado pensando.

Así estará entretenido...
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12.27 p.m.

Entro sin hacer mucho ruido, solo por si acaso.

- ¡Muku-san!

Bueno, de que me sirve... para mi desgracia el crío esta despierto.

- Hola niño - le respondo, llevando una caja en mis brazos.

- Tengo un nombre - me dice, inflando las mejillas - ¿Por qué siempre me dices 'niño'?

Lo miro con algo de desgano, aunque esa es una buena pregunta. Sonrío de lado.

- Supongo que siendo tan pequeño, no puedo acostumbrarme a llamarte por tu nombre...

El hace un ruido, como un "hum", y camina hasta donde estoy yo.

- ¿Qué es eso, Muku-san?

Levanto la caja un poco mas, justo sobre su cabeza.

- ¿Y tu por que me llamas 'Muku-san'? También tengo un nombre.

- ¿Qué hay ahí? - me ignora olímpicamente. Impresionante como un simple niño puede sacarme tanto de mis casillas.

- Ya... - pongo la caja en el piso y la abro - Lo traje para que te ocupes en algo y dejes de perseguirme por toda la casa.

Byakuran mira la caja curioso y, al descubrir su contenido, grita.

- ¡Un gatito!

- Si, un gato... ocúpate de el... no se, ponle un nombre o algo - en algún lugar he escuchado que los niños se llevan bien con los animales.

- ¡Gracias Muku-san! - me sonríe, mostrándome casi hasta las muelas.

- De nada, supongo - sonrío de lado, agachándome. Creo que empiezo a tomarle cariño al chico - Entonces ¿como le pondrás?

...

- ¡Muku-cat!

Al diablo con el cariño, el niño tiene algo contra mí.
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17.25 p.m.

- ¡Muku-caaaat! - oigo los gritos del niño desde la sala - ¡Muku-caaaat!

Parece que lo del nombre no iba en broma.

- ¡Vamos a bañarnos Muku-cat! - grita, bajando las escaleras buscando al maldito gato.

- ¿Le tienes miedo o que? - le pregunto al animal, que esta acurrucado contra mi costado.

El gato, negro con algo de blanco en el hocico al igual que en el pecho, me mira con sus ojos azules y grandes. Yo río suavemente.

- Apuesto a que no te gusta el agua - lo miro de reojo - Esto será algo divertido...

- ¡Aquí estas, Muku-cat! - dice el albino, entrando en la sala y viendo al felino acomodándose sobre mi regazo - Ven, hay que bañarnos.

- Va a rasguñarte si lo metes en agua - le digo, leyendo.

- No es verdad, porque Muku-cat me quiere mucho - el niño aplasta al gato contra su pecho, haciendo que maúlle desesperado. Me da pena el pobre animal.

Y no, no es porque tenga mi nombre.
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18.30 p.m.

El Byakuran en miniatura se mira el antebrazo, vendado. Si, su mascota lo rasguño. Lo supe cuando oí el grito del niño y luego vi al gato bajar apresuradamente por las escaleras, para comenzar a acicalarse al llegar al piso.

- Muku-san - comienza. Aquí vamos otra vez - ¿Te gustan los gatos?

- ¿Hm? Si, supongo. No me desagradan, al menos.

- A mi me gustan mucho - me dice, acariciando al minino.

- ¿Ah si? - pregunto sin mucho interés.

- Sip. Pero entonces, ¿Qué animales si te gustan?

Me lo pienso un poco.

- Las aves me gustan - comienza a intrigarme el por qué de esta conversación - ¿A que quieres llegar con esto?

El sigue acariciando al gato, que ronronea en su regazo.

- Solo quiero conocer mejor a Muku-san... ¿Y que te gusta hacer?

Dejo me libro, después de todo llevo acarreándolo de aquí a allá durante horas sin lograr leer más de una página o dos.

- Leer. Estar tranquilo - acentúo el "tranquilo" - Cuando me aburro suelo aparecer por ahí y molestar a algún desafortunado. O intentar desatar la Tercera Guerra Mundial.

- ... a mi me gusta dibujar.

No pude evitar reírme frente al comentario del pequeño.

- ¿Dibujas? - pregunto con una sonrisa.

- Sip, debe se algo de familia porque mi hermanita también dibuja mucho - me dice, animado.

Eso me toma de sorpresa.

- ¿Tienes una hermana?

- Es ella - saca una foto algo arrugada de su bolsillo trasero - Tiene ocho años.

Jamás me hubiera puesto a pensar en eso... Después de todo, Byakuran también debe tener padres, tíos, quizá primos. Y aparentemente tiene una hermana menor.

Sonrío, devolviéndole la foto.

- ¿Y que mas haces?

- Bueno... también leo. Estuve leyendo mucho sobre flores, ¿sabes? A mama le gustan.

- Hmm. Entonces te gustan las flores... - digo. Como si no lo supiera ya.

- Se bastante sobre flores. Muku-san, ¿Cuántos años tienes?

Cambia rápido de conversación...

- Tengo dieciocho ¿Por qué?

- Porque quiero saber más sobre Muku-san - repite lo que dijo antes - ¿Y cuando es tu cumpleaños?

- El 9 de Junio. ¿Y tú?

Parece estar feliz por mi repentino interés en el. Sonríe antes de contestar.

- Tengo trece - cierra los ojos, haciendo un gesto - y mi cumpleaños es el 28 de Octubre. ¿Te gustan los dulces?

Byakuran sigue con sus preguntas random. Yo apoyo mi codo en la mesa y la cabeza en la palma de mi mano, sonriendo ligeramente.

- El chocolate. Y a ti te gustan los malvaviscos.

El asiente, feliz. Probablemente porque piensa que le he prestado atención a lo que ha estado haciendo últimamente.

Bueno, el en realidad... parece que si me importa algo.
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23.47 p.m.

Estoy de nuevo acostado con el niño, después de cenar. Esa charla nos duro unas dos horas... y aun seguimos.

- ... y me gustan las películas. Como Nightmare Before Christmas...

- ¿De verdad? - parece que me entusiasme demasiado con todo esto - A mi también me gusta esa. Suelo ver terror más que nada.

- A mi también me gustan esas... pero luego me dan miedo - ríe un poco.

Nos pasamos unos minutos hablando, hasta que dejo de recibir respuestas de su parte. Cuando miro a mi lado, esta dormido.

Por alguna razón, sonrío. Me gusta verlo dormir.

Me acomodo mejor, de costado, para dormir, y el se acerca mas a mi. Casi sin darme cuenta, paso un brazo alrededor suyo.

Dios... me siento un pedofilo...
-10069100- 
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Ese fue el primer cap e.e para las que siguen el mismo fic en FF.net, de nuevo gracias por leer y dejar review :) y tranquilas, estoy trabajando en el tercer cap pero lleva mas porque trae... un extra.

Para los que no habían leído antes x3 hi!

Hakumi~*
 
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Current Music: Taiyou no Uta - Erika Sawajiri for Kaoru Amane
 
 
 
pilikita: pic#103952343pilikita on June 26th, 2011 03:15 am (UTC)
No puede ser que hasta ahorita haya checado esto Dx *se autocastiga sin yaoi por 10 segundos* (?)

kumiiii!!!! :D

que linda dejaste la ficha... es muy morada 83

bueno, como ya te había comentado en ff.net, adoro este fic, independientemente de mi gusto por las historias de AR -w- esta pareja no se presta para el romanticismo y la comedia por que luego quedan demasiado OOC pero... igual podemos aburrirnos de tanto BDSM xD caen bien cositas tan tiernas como esta *3* y MUCHAS GRACIAS!!!!!!!!! por dedicármelo aquí, que genial~~~ creo que lloraré ;0; ok no e.éUU

besitos -3-